El arte de la política según Vladdo
Uno de los caricaturistas más importantes del país, con un palmarés envidiable. Vladdo habla de la censura, la inteligencia artificial y el secreto de hacer política a trazos de lápiz.
Editado por: Laura Sofía Jaimes Castrillón
Entrevista realizada para la clase de Introducción al Lenguaje periodístico (Tercer semestre – 2025 l), bajo la supervisión de la profesora Estefanía Fajardo de la Espriella

Cuando su carrera dio inicio en 1986, es probable que Vladimir Flores no imaginara el impacto que él mismo generaría en los medios colombianos. A través de sus habilidades artísticas ha retratado las realidades más amargas del país con los toques humorísticos tan característicos de la caricatura política.
Por medio de su alter ego, Vladdo ha trabajado con las revistas y periódicos más grandes del país: Portafolio, Semana, Un Pasquín y El Tiempo, las cuales hacen aparición en un currículum que contiene, a su vez, múltiples premios, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (1998), el Premio Nacional de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá (1998), el premio de Excelencia otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa (2002) y su más reciente reconocimiento, ser premiado nuevamente por el Círculo de Periodistas de Bogotá por su caricatura “Petro Pilatos”, la cual fue portada de su propio periódico “Un Pasquín”.
El pasado 1 de mayo en la Feria Internacional del Libro (FILBO), el periódico El Espectador contó con Vladdo como uno de sus panelistas en la charla “Consulta popular para la caricatura de opinión” espacio para hablar sobre el momento que viven los caricaturistas, la posición de esta profesión respecto a la consulta popular propuesta por el presidente Gustavo Petro y la situación política general del país.
Se llama a sí mismo un “opinador”, una persona que trata de poner sus ideologías en la mesa siempre que tenga un formato para realizarla. A medida que los años han pasado, su personaje se ha convertido en uno de los estandartes más vistosos en el mundo de la opinión política colombiana.

¿Qué elementos considera esenciales para que una caricatura funcione dentro de una columna de opinión?
Una columna de opinión debe tener dos componentes. Primero, un mensaje claro; una caricatura de opinión es justamente eso, una opinión, si no transmite nada y si tiene un mensaje soso o insípido, no sirve. Y segundo, de estar bien elaborada, tanto en concepto como visualmente; no basta con que tenga un mensaje, ese mensaje debe presentarse de manera estéticamente atractiva y agradable. Estos dos son los pilares para una buena caricatura dentro de una columna.
¿Cómo ha impactado la Inteligencia Artificial y las nuevas tecnologías su trabajo como caricaturista? ¿Representan una amenaza?
No lo veo como una amenaza, creo más bien que uno debe adaptarse a estas nuevas tecnologías. La IA es muy útil, es una herramienta que puede agilizar muchos trabajos, pero está mal nombrada porque verdaderamente no es “inteligente”, más bien es un proceso de segundos de datos; ayuda, complementa y modifica, pero no crea por sí sola. Hay una dependencia humana importante todavía, así como está hoy, la Inteligencia Artificial es una buena herramienta si uno sabe manejarla.
¿Qué opinión tiene respecto al uso de estas herramientas (IA) específicamente en el arte?
Me parece válido. Uno puede sacarle provecho, el problema aparece cuando se utiliza sin ética. Hay gente que crea cosas con la IA y no lo dice, lo cual es un engaño, pero eso ha pasado siempre, como los que plagian textos. La ética debe seguir existiendo, y más en estos tipos de trabajos.
Hablemos de su caricatura “Petro Pilatos” que fue premiada recientemente. ¿Cómo surgió esa imagen y qué le representa este reconocimiento?
“Petro Pilatos” es una caricatura que publiqué el año pasado, en la portada de Un Pasquín de enero de 2024. Resume la actitud del presidente de lavarse las manos constantemente y no asumir responsabilidades, siempre es culpa de alguien más: del Congreso, de los ministros, de la oposición, de Estados Unidos… menos de él mismo.
Esta caricatura fue premiada por el Círculo de Periodistas de Bogotá en los Premios Nacionales de Periodismo de este año y refleja, en mi opinión, la limitada capacidad de ejecución del Gobierno actual, empezando por su cabeza, el presidente.
¿Cree que hoy en día hay más o menos censura en las caricaturas? ¿Cómo ve el panorama?
Hoy en día es peor que antes. Las caricaturas son mucho más criticadas, incluso censuradas, por ejemplo, el New York Times eliminó las caricaturas desde 2019 y, después de esto otros medios hicieron lo mismo: The Guardian despidió a un caricaturista con más de 40 años trabajando allá y el Washington Post censuró a Ann Telnaes, ganadora de un Pulitzer.
No son buenos años para nuestro oficio. Además, hay una mala fama de que los memes pueden reemplazar a una caricatura, esto simplemente no es cierto.
¿Qué consejo le daría a los jóvenes que quieren dedicarse a la caricatura política?
Tengan en cuenta que la información siempre tiene dos caras. Primero, no se casen solo con un lado, hay que mirar todos los puntos de vista para poder sacar una conclusión precisa. Segundo, se puede trabajar por precios muy bajos, pero nunca gratis, así les paguen poco, cobren; el trabajo no se regala. Y por último, se puede vender el trabajo, pero nunca la conciencia; fundamental.