El Simón Bolívar, punto de partida para miles de recuerdos
En el Parque Simón Bolívar encuentras historia, tradición y momentos que vuelan tan alto como las cometas en agosto.
Editado por: Juliana Sofía Guevara Borbón
Fotorreportaje realizado para la clase de Taller de géneros periodísticos, (Cuarto semestre – 2024 ll), bajo la supervisión de la profesora Estefanía Fajardo de la Espriella.
El Parque Metropolitano Simón Bolívar es un símbolo para los bogotanos, uno de los lugares favoritos para compartir junto a más personas y, en agosto, un destino fijo para quienes salen a volar cometas. Gracias a su ubicación geográfica pues, se encuentra ubicado en el corazón de Bogotá, es considerado el parque más importante de la ciudad; además anualmente se celebran varios de los festivales más importantes del país. Abarca desde la calle 53 hasta la calle 64 y, de oriente a occidente, desde la carrera 36 hasta la avenida Rojas. Pertenece a la localidad de Teusaquillo y tiene una extensión total de 113 hectáreas.
En el año 1968, dada la visita del papa Pablo VI a Colombia, se celebró una misa campal para el 39º Congreso Eucarístico Internacional en la que se construyó un pequeño Templete Eucarístico. El nombre de Simón Bolívar se decidió como forma de conmemorar los 200 años de natalicio que el libertador cumpliría cuatro años después. Fue así como la Ley 31 de 1979 aprobó jurídicamente la construcción del parque. La primera etapa se entregó en el año 1983, esta contó con la culminación de la plaza ceremonial que hoy en día es la Plaza de Eventos que cuenta con una capacidad de 80.000 personas, además se sembraron más de 3.300 árboles. Finalmente, el 15 de diciembre de 1991 se inauguró oficialmente el Parque Central Simón Bolívar.
Desde entonces, se celebran programas masivos públicos y privados como desfiles militares, festivales como el famoso Festival de verano; encuentros culturales, conciertos o veladas nocturnas. Sin olvidar una de las actividades más representativas de agosto, elevar cometas, una tradición del octavo mes del año que tiene más de cuatro décadas cuando, a principios de los 80, llegó mucha mercancía desde China, incluyendo cometas. Así es como, cada agosto, el cielo del Simón Bolívar se llena de miles de personas que prolongan la cultura de elevar cometas.
Doña Ligia lleva más de 20 años vendiendo cometas a la entrada del parque que se encuentra sobre la avenida La Esmeralda, al frente de la biblioteca Virgilio Barco. «Vendo frisbees y balones el resto del año, porque toca seguir trabajando, y ya las cometas quedarán por allá amontonadas” comenta con una sonrisa nostálgica. A pesar de que los vientos solo son favorables en ciertas épocas, doña Ligia se ha convertido en un símbolo del parque, siempre lista para ofrecer algo a los visitantes. Su presencia es un recordatorio de que, aunque cambien las estaciones y las modas, algunas tradiciones se mantienen firmes, impulsadas por la dedicación de personas como ella.










